Con una extensión superior a 1.3 millones de hectáreas de bosque amazónico, el Parque Nacional Cordillera Azul es el cuarto parque nacional más grande del país y protege ecosistemas clave en San Martín, Loreto, Huánuco y Ucayali, destacándose como uno de los casos de conservación más exitosos del Perú.
El área natural, administrada por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), alberga una notable biodiversidad que incluye jaguares, osos de anteojos, tapires y aves emblemáticas, como el Capito wallacei, conocido como el “barbudo de pecho escarlata”. El Sernanp, organismo adscrito al Ministerio del Ambiente (Minam), administra el área en cogestión con el Centro de Conservación, Investigación y Manejo de Áreas Naturales (CIMA).
Uno de los principales pilares de conservación del parque ha sido el trabajo conjunto con más de 120 poblados y organizaciones indígenas de la zona de amortiguamiento, que participan en tareas de conservación, vigilancia participativa y actividades económicas sostenibles como cacao, café, miel, artesanía y turismo. La conservación del parque “no sería posible sin la participación activa de las comunidades que viven alrededor del área; son ellas quienes, junto a nuestros guardaparques, protegen el bosque todos los días”, destacó Gustavo Montoya, jefe del parque nacional.
El jefe del parque nacional añadió que “gracias a esa alianza con la población local, hoy Cordillera Azul mantiene uno de los niveles de conservación más altos del país”. Durante estos 25 años, también se han identificado nuevas especies de flora para la ciencia, consolidando a Cordillera Azul como “uno de los bosques más biodiversos y mejor conservados del Perú”.
El trabajo conjunto entre el Sernanp, el CIMA y las comunidades locales ha permitido que el parque nacional siga siendo un ejemplo de conservación exitosa en el país, y su experiencia puede ser replicada en otras áreas naturales protegidas del Perú.
Fuente: Agencia Andina