Con empatía, resiliencia y capacidad de escucha, un grupo de madres mentoras voluntarias se ha convertido en una red de apoyo clave para usuarias de los Centros Emergencia Mujer y Familia, acompañándolas en su proceso de recuperación y fortalecimiento personal en el marco del Día de la Madre.
En el marco del Programa Nacional Warmi Ñan del MIMP, estas mujeres han compartido sus historias de transformación y superación, visibilizando la forma en que han logrado cambiar sus hogares, comunidades y el futuro de otras mujeres que han afrontado situaciones de violencia. Una de ellas es Begly Gerardine Ascacio Castro, maestra de matemáticas y mentora voluntaria en el distrito de Gregorio Albarracín, quien ha encontrado en su experiencia como migrante el inicio de su compromiso social.
Ascacio Castro compartió que su experiencia como migrante la llevó a atravesar situaciones difíciles, pero que el acompañamiento que recibió fue fundamental para salir adelante. Por eso, decidió convertirse en mentora voluntaria para retribuir el apoyo que también necesitó en su momento. La mentoría le ha permitido fortalecer habilidades como la escucha activa, el autocuidado y la educación en igualdad dentro de su propia familia.
Madre de dos adolescentes, Ascacio Castro destaca que en su hogar comparten responsabilidades y tareas domésticas como parte de una convivencia basada en el respeto y la corresponsabilidad. También ha logrado ver cómo las usuarias inician y culminan su proceso de acompañamiento, logrando cambios personales, familiares y profesionales. Siempre les recuerda que no están solas y que busquen ayuda para salir adelante.
El curso de mentoría que ofrece el Programa Nacional Warmi Ñan del MIMP se desarrollará en diferentes regiones del país, con el objetivo de brindar apoyo y acompañamiento a mujeres que han sufrido violencia, y que buscan transformar sus vidas y las de sus familias.
Fuente: Agencia Andina