En la región de Puno, específicamente en la localidad de Ancaca, ubicada a más de 4 mil metros de altitud, las madrugadas están registrando temperaturas extremadamente bajas, rozando los -15 °C. Esta situación climática está complicando la vida diaria de los habitantes, afectando principalmente la alimentación del ganado, la preparación de comida y la salud de los sectores más vulnerables, como niños y adultos mayores.
Las heladas intensas que azotan la zona no solo están afectando la disponibilidad de agua, sino que también están congelando los recursos hídricos, lo que dificulta el acceso a este elemento esencial para la supervivencia. La situación se vuelve aún más crítica para los niños y adultos mayores, quienes son más susceptibles a las bajas temperaturas y pueden sufrir de enfermedades respiratorias y otras afecciones relacionadas con el frío extremo.
Los habitantes de las comunidades altoandinas se enfrentan a un desafío diario para asegurar la supervivencia de su ganado y producir alimentos en condiciones climáticas adversas. La falta de acceso a recursos básicos como la alimentación y el agua potable puede tener consecuencias graves en la salud y el bienestar de la población. Las autoridades locales y organizaciones humanitarias están trabajando para brindar apoyo y asistencia a las comunidades afectadas, con el objetivo de mitigar los efectos del frío extremo y garantizar la seguridad y el bienestar de los habitantes de la región.
La situación en Ancaca y otras comunidades altoandinas de Puno sigue siendo monitoreada de cerca por las autoridades y organizaciones de ayuda humanitaria, quienes están trabajando para proporcionar asistencia y recursos a los afectados. Mientras tanto, los habitantes de la región siguen luchando para superar los desafíos que les plantea el frío extremo y asegurar su supervivencia en uno de los entornos más inhóspitos del país.
Fuente: infobae.com