Durante el foro “El Niño 2026-2027. Preparación, vulnerabilidades y acciones prioritarias para Piura”, el especialista Rodríguez explicó que la temperatura del mar en la región ha alcanzado niveles similares a los registrados en 1997, lo que ha generado una alerta en la zona. Rodríguez indicó que este comportamiento no significa que el próximo evento vaya a repetir la intensidad o las características del ocurrido hace casi tres décadas, ya que cada episodio de El Niño evoluciona de manera distinta y aún faltan varios meses para determinar su intensidad.
En junio de este año, la temperatura superficial del mar alcanzó niveles récord, superando los registros de junio de 1997. Los modelos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) muestran una probabilidad cercana al 100 % de que el mar continúe cálido y alrededor de un 80 % de probabilidad de que entre octubre y diciembre se registre un calentamiento muy fuerte. Esto es relevante porque las lluvias intensas suelen presentarse cuando la temperatura superficial del mar supera los 25 °C durante el verano.
Actualmente, la temperatura del mar en la región se registra entre 21 °C y 22 °C, aproximadamente; es decir, 4 °C por encima de lo normal para esta época del año. Aunque un mar cálido no garantiza necesariamente lluvias extraordinarias, como las ocurridas durante el evento 2015-2016, es importante considerar que octubre será un mes clave para conocer con mayor certeza el comportamiento del próximo verano y definir el nivel de riesgo para Piura. La comunidad científica y las autoridades locales están atentas a los cambios en la temperatura del mar y sus posibles efectos en la región.
La alerta generada por el aumento de la temperatura del mar en Piura ha llevado a que las autoridades y la comunidad científica redoblen esfuerzos para monitorear la situación y prepararse para cualquier eventualidad. La experiencia de eventos anteriores ha demostrado que la preparación y la planificación son clave para mitigar los efectos de El Niño en la región. Por lo tanto, se espera que en los próximos meses se intensifiquen las medidas de preparación y se tomen las decisiones necesarias para proteger a la población y la infraestructura de la región.