CEO de Boost cuestiona el silencio de las empresas frente a la crisis política peruana En un contexto marcado por la inestabilidad institucional y constantes denuncias de irregularidades en el aparato estatal, la mirada se posa ahora sobre el rol del sector privado. Luciana Olivares, CEO de Boost, ha puesto sobre la mesa un debate
CEO de Boost cuestiona el silencio de las empresas frente a la crisis política peruana
En un contexto marcado por la inestabilidad institucional y constantes denuncias de irregularidades en el aparato estatal, la mirada se posa ahora sobre el rol del sector privado. Luciana Olivares, CEO de Boost, ha puesto sobre la mesa un debate incómodo pero necesario para el empresariado nacional. Según la ejecutiva, existe una tendencia generalizada en las corporaciones de refugiarse en la neutralidad para evitar el costo de opinar sobre la realidad del país.
La crítica surge mientras la opinión pública observa con indignación fenómenos como la repartija de cargos, el ascenso de la mediocridad en puestos clave y el retorno de figuras vinculadas a la corrupción. Sin embargo, ante este panorama, muchas organizaciones optan por mantener un perfil bajo bajo la premisa de que no hablan de política, una postura que Olivares califica como un lugar cómodo pero peligroso para el desarrollo nacional.
La zona de confort frente a la responsabilidad pública
El análisis planteado por la experta en estrategia de marca resalta que el concepto de responsabilidad no debe limitarse únicamente a lo social o ambiental. Existe una responsabilidad política que las empresas peruanas parecen estar omitiendo. Al ignorar el entorno institucional, el sector privado corre el riesgo de normalizar prácticas que, a largo plazo, terminan afectando el clima de inversión y la sostenibilidad de los propios negocios.
Para Olivares, este silencio corporativo no es una muestra de profesionalismo, sino una falta de compromiso con el país. Mientras las instituciones se debilitan, el «no hablamos de política» se convierte en una barrera que impide a las empresas actuar como agentes de cambio o contrapesos éticos frente a la mala gestión pública.
El impacto del silencio en la sociedad peruana
La desafección política de las corporaciones también impacta en la percepción de los ciudadanos y consumidores. En un mercado cada vez más consciente, las personas esperan que las marcas y las grandes empresas tengan una postura clara frente a la ética y la transparencia. El desentendimiento del sector privado frente a la corrupción reciclada podría ser interpretado como una forma de complicidad pasiva.
Finalmente, el llamado de la CEO de Boost busca despertar una conciencia crítica en el gremio empresarial. El desafío actual para los líderes corporativos en Perú consiste en trascender sus propios intereses comerciales y reconocer que la estabilidad democrática es un bien común que requiere de su participación activa y valiente. La pregunta queda abierta para los directorios: ¿seguirán optando por el silencio o asumirán su cuota de responsabilidad política?
Fuente: Diario Gestión















