Roberto Sánchez, actual congresista y candidato presidencial por Juntos por el Perú, ha intensificado su actividad legislativa con un enfoque marcado en la minería informal. El parlamentario ha suscrito más de diez proyectos de ley que buscan otorgar beneficios y facilidades a este sector extractivo en diversas regiones del país. Esta estrategia parece estar orientada a consolidar su base electoral en zonas donde la actividad minera no regulada tiene un peso significativo.
Además de su labor en el Parlamento, Sánchez ha adoptado una estética y un discurso que evocan directamente la figura del recluido expresidente Pedro Castillo. En sus recientes apariciones públicas, el candidato ha lucido el tradicional sombrero chotano, buscando una conexión simbólica con el electorado del exmandatario. Incluso ha puesto en debate la polémica posibilidad de otorgar la libertad a Castillo en caso de ganar las próximas elecciones generales.
Las iniciativas legislativas presentadas por el legislador abarcan diversas modificaciones normativas que favorecerían la permanencia de los mineros en proceso de formalización. Según expertos en la materia, estas propuestas podrían debilitar los estándares ambientales y sociales exigidos actualmente por el Estado peruano. La autoría y coautoría de estos documentos demuestran un compromiso firme del candidato con las demandas de este gremio específico en la recta final de la campaña.
Desde el sector empresarial y la minería formal, las críticas hacia estas propuestas no se han hecho esperar por el impacto negativo que generarían en la economía. Julia Torreblanca, representante del sector, manifestó su profunda preocupación señalando que este tipo de dictámenes atentan directamente contra la inversión responsable. Para la especialista, las medidas impulsadas por Sánchez podrían significar el fin de la minería formal debido a la competencia desleal y la falta de control estatal.
En la etapa decisiva de la contienda electoral, el posicionamiento de Sánchez busca capitalizar el descontento social y las expectativas de los sectores más radicales del país. El uso de símbolos castillistas y la promoción de una agenda pro-minería informal definen el perfil de su campaña en busca de la presidencia. El resultado de esta apuesta política se verá reflejado en las urnas durante los próximos comicios donde se definirá el futuro del país.
Fuente: El Comercio – Perú











