La urgencia de la esterilización frente a la crisis de abandono en Perú En el Perú, la situación de los animales de compañía ha alcanzado un punto crítico. Según estimaciones de diversas organizaciones animalistas y especialistas en salud pública, se calcula que existen más de seis millones de perros y gatos en situación de abandono.
La urgencia de la esterilización frente a la crisis de abandono en Perú
En el Perú, la situación de los animales de compañía ha alcanzado un punto crítico. Según estimaciones de diversas organizaciones animalistas y especialistas en salud pública, se calcula que existen más de seis millones de perros y gatos en situación de abandono. Esta problemática no solo afecta el bienestar animal, sino que representa un desafío de salud pública para las autoridades locales y nacionales. Ante este panorama, la esterilización se posiciona como la herramienta más eficaz para frenar la sobrepoblación y garantizar una mejor calidad de vida para las mascotas.
El marco legal: La ‘Ley Cuatro Patas’
Es importante recordar que en el país se cuenta con la Ley N° 31311, conocida popularmente como la ‘Ley Cuatro Patas’. Esta normativa tiene como objetivo priorizar la esterilización de perros y gatos como parte de las políticas nacionales de salud pública. A pesar de los avances legales, todavía persisten dudas y temores entre los ciudadanos, alimentados por la desinformación. A continuación, analizamos los siete mitos y verdades más comunes sobre este procedimiento médico en el contexto peruano.
Desmontando los mitos más frecuentes
Uno de los mitos más arraigados en la cultura peruana es que las hembras deben tener al menos una camada antes de ser esterilizadas. Los médicos veterinarios son enfáticos: esto es totalmente falso. No existe evidencia científica que sugiera que el parto aporte beneficios para la salud de la mascota. Por el contrario, esterilizar antes del primer celo reduce drásticamente las probabilidades de desarrollar tumores mamarios y elimina el riesgo de infecciones uterinas (piometra), una de las principales causas de emergencia veterinaria en el país.
Otro temor recurrente es que la mascota cambiará su personalidad o se volverá ‘floja’. La realidad es que la esterilización solo afecta las conductas relacionadas con las hormonas sexuales, como el marcaje de territorio, la agresividad por dominancia o la tendencia a escaparse en busca de pareja. El carácter afectuoso y juguetón del animal permanece intacto. Asimismo, el mito de que la esterilización causa obesidad es relativo. Si bien el metabolismo puede volverse más lento, el aumento de peso se evita fácilmente con una dieta equilibrada y actividad física regular.
Realidades sobre el costo y la seguridad del procedimiento
Muchos dueños consideran que la operación es demasiado costosa. Sin embargo, si se compara el precio de una cirugía con los gastos que implica mantener una camada de cachorros o tratar un cáncer reproductivo en el futuro, la esterilización resulta ser una inversión económica. Además, en diversos distritos de Lima y provincias, existen campañas municipales y de ONGs que ofrecen el servicio a precios sociales o incluso gratuitos bajo el amparo de la ley vigente.
Respecto a la seguridad, existe el miedo de que el animal sufra durante la cirugía. Hoy en día, las técnicas anestésicas y quirúrgicas en las clínicas veterinarias del Perú son altamente seguras y mínimamente invasivas. La recuperación suele ser rápida, permitiendo que la mascota retome su vida normal en pocos días con los cuidados postoperatorios básicos indicados por el profesional.
Un compromiso con la salud pública y el bienestar animal
Esterilizar a un perro o gato en el Perú va más allá de un beneficio individual; es un acto de responsabilidad ciudadana. Al evitar camadas no deseadas, se reduce la cantidad de animales que terminan en las calles, lo que a su vez disminuye la incidencia de enfermedades zoonóticas, la contaminación por heces en la vía pública y los accidentes por mordeduras.
Conclusión: Hacia una cultura de tenencia responsable
La lucha contra el abandono animal requiere un esfuerzo conjunto entre el Estado, los profesionales veterinarios y la ciudadanía. Informarse correctamente y dejar de lado los prejuicios sobre la esterilización es el primer paso para cambiar la realidad de millones de animales en el país. La ciencia es clara: la esterilización salva vidas y es el camino más ético para controlar la población de fauna urbana en el Perú. Promover estas prácticas es fundamental para construir una sociedad más empática y saludable.











